Reseña histórica
Ir a la memoria del origen de la Institución Educativa Escuela Normal Superior de María, implica aceptar que su historia no puede reducirse a una fecha ni a un único acto administrativo. La tentación de fijar un "acta de nacimiento" es comprensible, pero resulta insuficiente si se desea capturar la complejidad de un proceso que se fue gestando a lo largo de décadas, en el cruce de intereses, políticos o religiosos, tradiciones pedagógicas y aspiraciones comunitarias. La documentación histórica conservada permite reconocer, al menos, tres vertientes fundacionales distintas. Esa disparidad invita a apreciar, en su síntesis, la riqueza de una historia que no es lineal, una que encuentra su sentido en la convergencia de esfuerzos que, desde distintos puntos de partida, confluyeron en un mismo proyecto.Por ello, más que preguntarse por cuándo nació la Escuela Normal, resulta pertinente iniciar preguntándose por cómo fue gestándose una tradición formadora de maestras y maestros en Rionegro.
PRIMERA VERTIENTE: EL NACIMIENTO DE LA ASPIRACIÓN NORMALISTA (1821-1850).
Para empezar a responder a ese cómo, hay que remontarse al nacimiento mismo de la idea normalista, es decir, al momento en que Rionegro comenzó a imaginar la necesidad de formar maestros para la nueva República y su contexto local. Consolidada la independencia, el nuevo Estado colombiano comprendió que la supervivencia de la República dependía tanto de los ejércitos como de las escuelas. La Constitución de Cúcuta de 1821, la Ley de Educación del mismo año y el Decreto de Escuelas Normales de 1822 impulsaron la creación de establecimientos destinados a formar maestros mediante el método lancasteriano o de enseñanza mutua. En ese contexto aparecen los documentos más antiguos conocidos sobre el deseo de establecer una Escuela Normal en Rionegro.
Los archivos históricos muestran que, desde 1823 las autoridades provinciales, la Jefatura Política de Rionegro y centenares de vecinos, organizaron colectas para sufragar los gastos del establecimiento de una Escuela Normal. Más de trescientas personas contribuyeron económicamente para dar inicio a aquel proyecto educativo, mientras diferentes comunicaciones oficiales insistían en la necesidad de consolidar una institución que difundiera el nuevo método de enseñanza . Incluso en 1824 el municipio destinó cuatrocientos pesos para enviar al joven Lucio Londoño a Bogotá a instruirse en los nuevos métodos pedagógicos, con la misión de regresar a fundar una Escuela Normal en su tierra, esfuerzo que, según las indagaciones, no llegó a buen término.
Insistir fue el verbo dominante para ese momento, pues, nuevamente 1825, esta vez de puño del coronel Gobernador de la Provincia de Antioquia, Gregorio María Urreta, le envía comunicación al Libertador, Simón Bolívar, para que instaurara Escuelas Normales en las provincias de Medellín, Rionegro, Marinilla y Santa Rosa . Sin embargo, la documentación disponible no permite afirmar que aquella iniciativa llegara a consolidarse como una Escuela Normal, es decir, destinada a formar maestros. Casi dos décadas más tarde, en 1842, una circular gubernamental recordó a los padres de familia rionegreros la obligación legal de enviar a sus hijos a la escuela, según el número de menores en cada hogar, evidencia de que la escolarización, aunque deseada, distaba todavía de ser una práctica generalizada.
Cabe advertirse que, este impulso lo que sí logró fue el establecimiento de escuelas lancasterianas o de enseñanza mutua, cuya finalidad era alfabetizar a la población utilizando monitores y formar, de manera práctica, futuros instructores. En consecuencia, este primer momento debe entenderse como el origen de la aspiración normalista, el germen intelectual, social y político de una tradición educativa que comenzaba a tomar forma, aunque todavía no hubiera cristalizado en una Escuela Normal propiamente dicha.
SEGUNDA VERTIENTE: LA ESCUELA NORMAL DE VARONES (1872-1885).
Ese germen, tras décadas de búsquedas, ensayos y frustraciones, empezó a cristalizarse cuando la idea normalista logró formularse con mayor claridad y dio lugar a la Escuela Normal de Varones en Rionegro. Su surgimiento se inscribe en un episodio de rivalidad regional, que hoy resulta casi novelesco. Hacia 1870, el gobierno de la Unión contrató en Berlín a un grupo de nueve maestros alemanes, formados en la pedagogía de Pestalozzi, para fundar Escuelas Normales modernas en los Estados Soberanos. En Antioquia llegaron Christian Siegert, Gustavo Bothe y el pedagogo protestante Gotthold Weiss. Este último, sin embargo, fue rechazado enfáticamente por la sociedad medellinense a causa de su religión, lo que abrió la puerta a que se contemplara fundar en su lugar una Escuela Normal Nacional en Rionegro, ciudad entonces considerada de mentalidad más abierta y liberal. El proyecto finalmente se concretó en Medellín, pero la rivalidad entre ambas ciudades por el liderazgo educativo del Estado quedaría planteada y no tardaría en resolverse a favor de Rionegro.Así, aprovechando el respaldo expresado por numerosos habitantes de Rionegro, quienes habían solicitado el establecimiento de una institución nacional en la ciudad, el presidente Manuel Murillo Toro expidió el Decreto del 1.º de mayo de 1872, “por el cual se establece una Escuela Superior de Varones en la ciudad de Rionegro” . El artículo primero ordenó el establecimiento de una escuela costeada con fondos Nacionales, sometida a la Dirección General de Instrucción Pública y organizada conforme al Decreto Orgánico de 1870. Cabe precisar que este acto no creó formalmente una Escuela Normal, sino una Escuela Superior destinada a servir de base para la formación de futuros maestros dentro del sistema nacional.
En cumplimiento de este decreto, el 21 de julio de 1872 se celebró el contrato para ocupar la antigua Casa Provincial como sede del establecimiento, y el 22 de julio de 1872 inició oficialmente labores la denominada Escuela Nacional de Rionegro, dirigida por el doctor Juan C. Llano, con José Ramírez Gómez como subdirector. A esta institución fue incorporado el antiguo Colegio de Rionegro, con sus instalaciones y parte de sus rentas, de modo que el histórico colegio inició una nueva etapa orientada hacia la formación pedagógica. A los cuatro meses de instalada, 92 alumnos de 8 a 18 años presentaron exámenes, que dejaron plenamente satisfechos a todos los vecinos. Agradó sobre todo un discurso del joven Juan N. Uribe, que acalló los recelos sobre la moral y la religión enseñadas en un Instituto sostenido por un Gobierno que calificaban de ateo.
El proceso de consolidación de la naciente Escuela Superior estuvo marcado por la reorganización de las instituciones normales y superiores existentes. Mediante la Resolución de la Dirección General de Instrucción Pública del 27 de septiembre de 1873 , se suprimió la Escuela Normal Nacional establecida en Antioquia (situada en Medellín) y se autorizó a la Escuela Superior Nacional de Rionegro para que admitiera a los alumnos-maestros de la escuela suprimida, a fin de que en ella terminaran el curso normal. Poco después, el Decreto del 2 de diciembre de 1873 habilitó al colegio y a la escuela superior de Rionegro para la enseñanza Normal por el poder ejecutivo de la Unión y la facultó para conferir diploma de institutor, con motivo del cierre de la escuela normal nacional de Medellín. Así, el 26 de abril de 1874 se pusieron a disposición tres peones y cuarenta centavos para el gasto de la traída de los muebles de la Escuela Normal Superior de Medellín.
Frente al panorama nacional, el Decreto 317 del 13 de agosto de 1874 redujo a tres las escuelas superiores costeadas por la Nación: Rionegro, Cali y la proyectada para el Tolima. Lejos de resultar debilitada, la Escuela de Rionegro salió fortalecida: absorbió profesores y un número apreciable de estudiantes provenientes de la extinguida Normal de Medellín, consolidándose como el único centro de formación de maestros varones financiado por la Nación en el Estado de Antioquia. En 1875, según el testimonio de Baldomero Sanín Cano, antiguo alumno del plantel, relata: “por generosa disposición del gobierno nacional se fundó en Rionegro […] una Escuela Normal de maestros. El colegio de la ciudad fue absorbido por el nuevo instituto y todos los alumnos del viejo plantel debían pasar a la nueva fundación” . Se crearon doce becas, sujetas a examen de oposición, en el que, cuenta Sanín Cano con cierta ironía, él mismo participó sin éxito. Con motivo de los disturbios políticos de 1875, la Normal superior tuvo una ligera suspensión de sus tareas.
Ahora, el paso mediante el cual aquella Escuela Superior adquirió formalmente el carácter de Normal Nacional de Varones se dio en marzo de 1876, fecha en la que el Gobierno de la Unión expidió, el 01 de marzo, el Decreto por el cual se organiza la escuela Normal de Rionegro . Asimismo, el 09 de marzo se emiten tres decretos complementarios. El primero, el Decreto nacional 104, dispuso: “El Director jeneral de Instrucción pública primaria de la Unión procederá a organizar una Escuela Normal nacional de varones en el Estado de Antioquia con residencia en Rionegro, en reemplazo de la escuela superior que allí existió” . Este decreto es explícito en un punto que suele pasarse por alto: la nueva Normal se organiza “en reemplazo de la escuela superior”, es decir, formaliza y eleva de categoría al establecimiento que venía funcionando desde 1872, sin crear una institución enteramente distinta. El mismo 9 de marzo, un segundo decreto fijó la planta de empleados y sueldos: un Director catedrático con $1.200 anuales, un Subdirector con $960, un Director de la escuela anexa con $720, un catedrático de música y canto con $240, y un portero con $200. Un tercer decreto reglamentó detalladamente el funcionamiento académico del plantel, remitiéndose al Reglamento General de 1875, pero introduciendo disposiciones propias para Rionegro. Estableció un máximo de doce alumnos-maestros pensionados por la Nación, diez por el Estado y quince por los distritos, hasta completar treinta y siete internos. Por último, un cuarto decreto , del 14 de marzo, ajustó transitoriamente el sueldo del Director de la escuela anexa.
Por su parte, el Director de la Normal de Rionegro informó al Gobierno que los trabajos preparatorios se abrieron el 20 de abril de 1876, y se dispuso el traslado a Rionegro del mobiliario y los recursos didácticos que habían pertenecido a la extinguida Normal de Medellín . En junio de 1876 se organizó formalmente la escuela anexa, destinada a la práctica pedagógica de los alumnos-maestros, que comenzó con 69 alumnos distribuidos en dos secciones, luego ampliadas a tres y con una matrícula que llegó a 130 estudiantes, bajo la dirección de Avelino Uruburo .
Pese a estos grandes pasos, el camino no estuvo exento de obstáculos. La reforma educativa liberal, laica, gratuita y obligatoria, encontró una oposición frontal del clero y de la corriente conservadora, que veía en la Escuela Normal un instrumento de propagación del ateísmo. Esa tensión, sumada a las rivalidades políticas regionales, desembocó en la guerra civil de 1876-1877, conocida en la historiografía como la “Guerra de las Escuelas”, que enfrentó a los liberales radicales con el sector conservador y eclesiástico. Rionegro, plaza liberal en medio de un oriente antioqueño mayoritariamente conservador, sintió con particular intensidad aquel conflicto. Allí, el inspector de la escuela, José M. Uribe Uribe, denunció ante el vicario capitular de la diócesis de Medellín las acusaciones que este dirigía contra el nuevo establecimiento, al que consideraba un foco de educación impía . A causa de la guerra, las labores de la Normal fueron suspendidas en 1876, pero se reanudaron el 20 de julio de 1877 bajo la dirección de Adolfo Fernández, con José Antonio Carrasquilla encargado de la escuela anexa y el reconocido artista Daniel Salazar como profesor de música . En 1878, el propio Carrasquilla asumió además la dirección de la Normal.
A pesar de las dificultades, la institución empezó a dar frutos. El 20 de julio de 1880 se confirieron grados como maestros a diez estudiantes, quienes pasaron a ocupar puestos como directores de escuelas en diferentes municipios de Antioquia. A fines de ese mismo año obtuvo su grado Baldomero Sanín Cano , quien con el tiempo se convertiría en uno de los intelectuales, ensayistas y críticos de mayor renombre continental.
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Durante la década de 1880, bajo las direcciones sucesivas de Miguel María Jaramillo Chorem, Francisco Sáenz M., Avelino Uruburu, Manuel I. García Ortiz, Rodolfo Cano, Martín Moreno de los Ríos, la Escuela Normal de Institutores de Rionegro continuó formando maestros para toda la región. Pero la transformación política de 1885, conocida como la Regeneración, que hizo transitar al país del federalismo al centralismo, marcó el fin de esta primera y notable Normal de Varones de Rionegro.
Es que, la guerra civil de ese año no dejó nada en pie de la vida cultural rionegrera, pues, maestros y alumnos se dispersaron, las aulas se convirtieron en cuarteles y desaparecieron archivos y bibliotecas enteras . Fue precisamente bajo la dirección de Martín Moreno de los Ríos que la Escuela Normal cerró definitivamente sus puertas en 1885, no antes sin revelar que, si en las primeras décadas del siglo XIX apenas había asomado una aspiración, en el último cuarto de ese siglo la aspiración tomó cuerpo en una escuela que, aun en medio de la controversia y la guerra, alcanzó a graduar maestros y a demostrar que la formación de institutores era ya una causa irrenunciable para la ciudad.
TERCERA VERTIENTE: LA EDUCACIÓN DE SEÑORITAS
Si la historia oficial suele contar el origen de la Normal a partir de la Escuela Nacional de varones de 1872, existe una genealogía paralela, más temprana y menos documentada en los registros oficiales: la de la educación femenina en Rionegro y podría explicar por qué la Normal lleva hoy el nombre “de María”. Una tradición, además, sostenida durante el siglo XIX y hasta la mitad del XX casi enteramente por la iniciativa privada de un puñado de civiles y maestras notables.Sobre este acontecer se fundó, en 1847, el Instituto Femenino de Rionegro , bajo la dirección de doña Dolores Sanín Escalante, institutora que consagró toda su vida a la formación de niñas y jóvenes rionegreras. Su prestigio llegó a ser tal que, pese a que la Ley de Instrucción Pública de 1843 prohibía expresamente reunir en una misma escuela a personas de diferente sexo, el propio Heraclio Uribe Uribe (hermano del general y político Rafael Uribe Uribe) reconoció haber recibido de ella sus primeras letras.
El Instituto Femenino resistió, con más constancia que recursos, las interrupciones propias de las guerras civiles y los conflictos políticos del siglo, llegó a contar en 1847 con ciento dieciséis alumnas matriculadas . Para 1856, aquel plantel contaba ya con 120 alumnas , señal inequívoca de que la demanda por una educación femenina de calidad había echado raíces firmes en la ciudad. No sobra recordar el lugar que la época reservaba culturalmente a esa educación femenina, como escribió el costumbrista Emiro Kastos en 1858 describiendo la vida antioqueña: se educaba a las mujeres sobre todo "para esposas", en hábitos de orden, economía y "resignación cristiana" . Un asunto que la propia Dolores Sanín, sin proponérselo abiertamente, comenzaba ya a trasgredir al formar mujeres capaces de dirigir escuelas y regentar aulas.
Para 1871 se encuentra que doña Enriqueta Sanín dirigía la Escuela Pública de niñas de Rionegro con 140 matriculadas, mientras doña Dolores Sanín orientaba una escuela libre con 23 alumnas, y para 1877 Dolores Osorno, ya maestra graduada, asumía la dirección de la Escuela Superior de Mujeres del municipio . Este linaje formativo, silencioso, desinteresado y sostenido por mujeres es una de las raíces más profunda de la actual Escuela Normal.Ya en 1878, al tiempo de la Escuela Normal de Varones, el general Daniel de Aldana fundó un Colegio para Señoritas, conocido primero como "Escuela Superior de Señoritas", cuya primera rectora fue Dolores Osorno de Tobón. Aquella iniciativa, sin embargo, corrió la suerte de tantas instituciones azotadas por las guerras civiles, en 1885 el colegio fue clausurado y convertido en cuartel militar y sus archivos y su biblioteca desaparecieron .
EL INSTITUTO DE MARÍA
Como lo propio de esta historia no ha sido la quietud, la educación femenina de señoritas resurgió con fuerza en 1888, cuando el polifacético Álvaro Restrepo Eusse, recogiendo el sentir de numerosas familias, se dirigió al Concejo Municipal en estos términos:"Conociendo la falta que hace en esta ciudad un Colegio de Niñas que pueda llegar a servir de centro de educación para un gran número de Distritos, he tratado de consagrar a ello los pocos conocimientos que tengo en este ramo; y creo haber logrado mi objeto según la suscripción que para ello han hecho los padres de familia." Eusse prometió no menos de 40 estudiantes, la respuesta fue favorable y el 1.º de junio de aquel año quedó inaugurado el nuevo Instituto de María . Aprovechando el prestigio ya ganado por el antiguo Colegio de Señoritas, la nueva institución "siguió como sobre rieles en busca del triunfo" . La dirección del plantel se confió a la maestra Mercedes Sanín Cano (hermana de Baldomero Sanín Cano, graduado de la Normal de Varones), quien ya había ejercido la docencia en municipios como San Carlos y El Santuario, donde hoy una escuela lleva su nombre. A finales de noviembre, la institución se encontraba ya en pleno funcionamiento, como lo atestigua la invitación que su Junta Directiva envió al alcalde municipal
"La Junta del Instituto de María tiene el honor de invitar a Ud. a los exámenes de este plantel que principian mañana de las 4 de la tarde en adelante." Los datos sobre el Instituto de María se difuminan en 1889, señalando que para ese año funcionaba con 120 alumnas. La Srta. Emilia Campuzano, en asociación con su señorita hermana Elena, dirigió también un colegio, en el que pusieron a disposición las capacidades adquiridas al lado de la Sra. Correa . A partir del año de 1890, en la revisión de archivo, vuelve a aparecer el nombre de Escuela Superior de Señoritas, esta vez se señala que, quedó así instalada la Junta de Vigilancia de la Escuela Superior de Señoritas en Rionegro, de acuerdo con el artículo 13 del Decreto No. 13 del 29 de noviembre de 1890, en desarrollo de la Ordenanza 9 del 11 de julio de 1890 .En esa continuidad, en 1892 la Escuela de Señoritas es regentada por la conocida Institutriz Dolores Osorno de T, contando con una asistencia media de 40 a 42 alumnas . Para 1896, firma como directora Cecilia L. de Mesa, acusando el recibido, entre otros enseres: cuatro cajas de tizas, dos cajas de lápiz, doce tintas, diez cajas de plumas, una carta sistema métrico, cincuenta doctrinas, un libro de pedagogía y un reglamento para las escuelas. Después de ello, la historia nos lleva a una comunicación de 1902 en donde se anuncia la clausura de las Escuelas de Rionegro, entre ellas la de Señoritas.
Cada cierre auguró un inicio, para este nuevo emprender se tiene el testimonio de Antonio Mauro Giraldo Montoya, protagonista de aquella etapa, el cual conserva la memoria viva del momento:"A fines de 1905, el Dr. José J. De la Roche y yo, resolvimos emprender la tarea de fundar en Rionegro un Colegio Superior de Señoritas, y un domingo por la mañana, al salir de misa, recorrimos la población, haciendo firmar a los padres de familia que tenían hijas de colegio, la obligación de colocar en el colegio a sus hijas, de sostenerlas en él, por lo menos dos años (…). Así nació el Instituto de María, Colegio Superior para Señoritas."
Para dirigirlo, Giraldo y De la Roche buscaron a la educadora más prestigiosa del departamento, María Ignacia Arango de Llano, viuda precisamente de Juan C. Llano, primer director de la Escuela Nacional de Varones. Un gesto que la propia historia institucional parece haber trazado sin proponérselo. María Ignacia exigió a sus fundadores un compromiso formal de sostenimiento por dos años, lo cual firmaron como respaldo. Con ella al frente, secundada por la subdirectora Laura Naranjo y un Consejo Directivo del que formaban parte los doctores De la Roche, Giraldo, Lázaro Escobar y Ramón Correa, asesorados por el párroco Sótero María Martínez, el Instituto alcanzó en 1906 una organización casi ideal: ocho profesoras, aplicar los programas de la Normal de Señoritas de Medellín, clases de comercio y una esmerada formación artística. Igualmente se menciona que funcionaba en un amplio y cómodo local, con noventa alumnas más o menos . La estabilidad se consolidó en 1907, cuando el Concejo Municipal, mediante el Acuerdo n.º 57 del 11 de enero, cedió al Instituto de María el antiguo local del Colegio de Rionegro, ubicado en la Calle de San Nicolás , bajo condiciones que revelan tanto el respaldo oficial como las limitaciones de la época:
funcionando en él el Instituto. (…) El Colegio se obliga a dar enseñanza gratuita a seis niñas, escogidas por la Junta Directiva del Colegio en una lista de doce niñas que le será presentada por el Concejo
Este respaldo material, sin embargo, no libró al Instituto de las estrecheces presupuestales que marcarían las décadas siguientes. Es de destacar que, en 1923, Josefina Muñoz González, recibió allí el título de Maestra y un año más tarde fue nombrada subdirectora del plantel. En 1928 fue nombrada directora y durante sus diez años en el cargo organizó y dirigió la enseñanza los fines de semana para los padres de los alumnos .En otros aspectos, la Ley 119 de 1928 le reconoció, junto con otros establecimientos de segunda enseñanza, un auxilio anual de apenas diez pesos por cada alumna matriculada. En 1931 presentó una asistencia de 53 alumnas, 1937 contaba con 121 estudiantes y una subvención departamental de noventa pesos mensuales, en 1938 ascendió a 148 señoritas, sostenido por el Municipio, el Departamento y las pensiones de las alumnas. En 1941, sus 108 alumnas representaban una pequeña pero significativa fracción de los 2.704 niños y niñas que cursaban estudios en las escuelas urbanas y rurales del municipio. Cifra a la que se sumaban entonces las 147 alumnas del Colegio de La Presentación, fundado en 1915 por las Hermanas de la Presentación, que ampliaron con su propio plantel la oferta educativa femenina de la ciudad.
LA PRIMERA NORMAL DE RURALES DE ANTIOQUIA (1942-1951)
El giro decisivo llegó en 1942, cuando la Dirección de Educación Pública del Departamento, a cargo del doctor José J. Aristizábal, acordó con el Concejo Municipal transformar el Instituto de María en la primera Escuela Normal de Rurales de Antioquia, aprovechando el buen nombre y la organización ya ganados por el plantel para ampliar en pocos días su presupuesto, su programa y su radio de acción. Por su parte, el Decreto N° 4376 del 30 de enero de 1943 formalizó esta conversión, estableciendo que el Instituto de María "continuará funcionando como Normal de Rurales conforme al Plan de Estudios que señale la Dirección de Educación Pública". La nueva Normal contaría con una Junta Asesora, una escuela anexa para prácticas pedagógicas y un plan de estudios orientado a la formación de maestras rurales. Con ese porvenir, de formar maestras que pudieran atender las escuelas de las zonas rurales, donde la cobertura educativa era precaria y los maestros escaseaban, el Concejo Municipal hizo lo suyo, mediante el Acuerdo 58 del 15 de noviembre , votó una partida de cinco mil pesos como aporte de Rionegro para propiciar la creación de la Escuela Normal de Rurales
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La bonanza no duraría, en 1951 una serie de hechos llevaron a lo impensable: con el cambio de dirección de Educación del Departamento en manos del Dr. Joaquín Pérez Villa, la supresión de la partida presupuestal que sostenía a la Normal de Rionegro y finalmente, mediante resolución, se ordenó el traslado de la Normal de Rurales a Ituango. Sus enseres y archivos fueron repartidos entre distintas instituciones, y con ellos se perdieron de nuevo datos valiosísimos de su historia. El nombre de Pérez Villa quedaría, según los propios historiadores locales, "de ingrata recordación para Rionegro" . Entre 1951 y 1954, más de un centenar de niñas de la ciudad quedaron sin rumbo educativo, obligadas a interrumpir su formación apenas terminaban la primaria.
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Pero Rionegro no se resignó a perder su vocación formadora. En 1954, un grupo de ciudadanos, encabezado por el doctor Antonio Zulaica Muñiz, presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas, y secundados por figuras como Julio César Ríos Silva, Josefina Muñoz González y Ana Gómez de Sierra , emprendieron la tarea de refundar el colegio con orientación de bachillerato académico y un curso de formación de enfermeras auxiliares. Tras varios viajes infructuosos a la Dirección de Educación departamental en solicitud de apertura y una negativa rotunda, el doctor Zulaica convocó una asamblea en la casa de La Convención el 3 de febrero de 1954.
IAMGEN A.H
El episodio más vívido de esa refundación quedó registrado en un intercambio de telegramas que hoy se lee casi con la misma expectativa. La Junta Fundadora del "Instituto de María" ofreció primero la dirección a Josefina Muñoz González, entonces radicada en Medellín, reconociéndole "méritos invaluables" y los "setenta años" de historia del plantel que ella misma había dirigido de joven. Muñoz González respondió con pesar que un compromiso inviolable con el Instituto Jorge Robledo le impedía aceptar.
La Junta, entonces, dirigió el mismo ofrecimiento a la maestra Rosa Julia Mesa, quien tras más de treinta años de servicio a la educación respondió con una sola frase, breve y solemne: "Deseando coadyuvar nobilísima obra, acepto interinamente. Bendiga a Dios esa institución" . Fue así, gracias a la decisión de febrero de 1954, de una maestra dispuesta a dejarlo todo que, volvieron a abrirse las puertas del claustro educativo, esta vez con orientación hacia el bachillerato académico y la formación de auxiliares de enfermería.
Igualmente, la reapertura fue posible gracias al desinterés y patriotismo de un grupo de profesionales que ofrecieron sus servicios de manera gratuita. Los doctores Juan B. Castrillón, Julio César Ríos Silva y el propio Zulaica, junto con un selecto grupo de profesores del Liceo José María Córdoba, dictaron las primeras clases sin remuneración alguna. El mobiliario inicial era modesto: una mesa donada por la Personería Municipal, mesas y bancas de cafés, ladrillos para sentarse las alumnas, tableros de hule y cartones . En 1955 tres profesoras de tiempo completo atendían a 98 señoritas con ansias de saber.Poco después, el Municipio de Rionegro aportó 300 pesos mensuales y el Departamento, 200 pesos. En 1955, se recibió un auxilio nacional de 5.000 pesos. Poco a poco, con esfuerzo y dedicación, el Instituto de María fue recuperando su lugar en el panorama educativo regional.
LA CONSOLIDACIÓN OFICIAL
En 1957 se realizó la primera visita nacional de inspección, que culminó con la Resolución 3918 de octubre de ese año, aprobatoria de los cuatro primeros años de bachillerato, bajo la dirección de Bernarda Arredondo de Uribe. Finalmente, en 1958, mediante el Decreto 282 del 27 de junio, el Instituto de María recuperó su carácter oficial de Normal Superior de Señoritas, dejando atrás su condición de entidad privada. Las propias normalistas conmemorarían ese renacer entonando, con orgullo, un fragmento de su himno que resume bien el espíritu resiliente de la institución: "Vivamos la alegría, la tempestad pasó. Lo que arrasó el mal día de nuevo floreció" A partir de 1958, la historia de la Escuela Normal Superior de María entra en una etapa de marcha sin treguas. La institución, ahora consolidada como Normal de Señoritas, inició un proceso de crecimiento y transformación que la llevaría a convertirse en el referente de formación de maestros que es hoy.En 1968, regentada por las hermanas Dominicas de la Presentación, adoptó el carácter de institución mixta, abriendo sus puertas a los varones y ampliando su impacto en la región. Las prácticas pedagógicas de las estudiantes normalistas se realizaban en los colegios de las cabeceras municipales, lo que da cuenta de la preparación pedagógica en general, sin orientación especial a lo rural.En 1967, la Universidad de Antioquia, a través de la Facultad de Educación, decide proyectarse hacia el municipio de Rionegro, en el Oriente Antioqueño. El móvil inicial fue la experimentación de la modalidad llamada de “Escuela Unitaria”, más tarde conocida como “Escuela Nueva”. Se trataba de una estrategia de escolarización cuyo objetivo era llegar a las zonas rurales de baja densidad poblacional y permitir la escolarización de los niños en toda la primaria. Con ella se proponía contribuir a la solución de algunos problemas educativos en el campo, como eran la baja escolarización, alta deserción, alta migración de la zona rural a la urbana y concentración de la oferta escolar en las zonas urbanas. La Facultad sabía que no se podía generalizar esta estrategia sin su validación como estrategia pedagógica con garantía de calidad en la oferta del servicio educativo. En su primera fase la estrategia fue novedosa, toda vez que un maestro podía atender al mismo tiempo los cinco grados de una escuela, contando con el apoyo de materiales educativos impresos. Al fin, no se veía justificable tener en la zona rural cinco maestros/as para un bajo número de estudiantes. A los módulos con los que se trabajó inicialmente se agregó más tarde la novedad de “rincones en el aula”, surgiendo así el Rincón de Matemáticas, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales; las estrategias didácticas y los materiales se realizan y elaboraban con materiales de la misma región. Se trabajó inicialmente con maestros/as de cincuenta escuelas rurales, y algunas urbanas de Medellín y de Rionegro, a los cuales se les capacitó en la utilización de las nuevas tecnologías. Esta experiencia tuvo elementos que hoy están presentes en la vida educativa nacional. Se trató de experimentar un gobierno escolar democrático con la participación no sólo del maestro, sino de los niños y la comunidad. En el caso de los niños, era común en las escuelas unitarias que los niños de cuarto y quinto de primaria se convirtieran en monitores de los niños de segundo y tercer grado, mientras los maestros/as trabajaban con los de primero y segundo que exigían más tiempo y esfuerzo.El Programa de Escuela Unitaria fue más tarde adoptado por la Universidad de Pamplona y bajo la designación de Escuela Nueva se promovió su expansión por el país, contando por lo demás con la aquiescencia y el apoyo financiero del Banco Mundial y la UNICEF. Sirvió así mismo de modelo para algunos países. En la actualidad la Escuela Normal Superior de María cuenta con una sede rural en la vereda Ojo de Agua con esta metodología. En 1968, mediante el Acuerdo 081105 del 12 de junio, el Concejo de Rionegro cedió los terrenos —adquiridos por el municipio en 1964 en el paraje conocido como Otro Lado— para la construcción conjunta del Liceo José María Córdoba y de la nueva sede de la Normal de Señoritas. Ese mismo año, la institución adoptó el carácter de mixta, bajo la dirección de las Hermanas Dominicas de la Presentación, quienes la orientarían hasta 1975. Las prácticas pedagógicas de las estudiantes se seguían realizando en los colegios de las cabeceras municipales, sin una orientación especial todavía hacia lo rural.
En 1969 ingresaron los primeros varones al plantel, y en 1971, funcionando aún en el viejo local del antiguo hospital, egresó la primera promoción mixta de institutores. Al año siguiente, en 1972, la comunidad educativa ocupó por fin el local nuevo de la ciudadela estudiantil de San Joaquín, sin perder su histórico nombre de "Normal Superior Instituto de María". Ese mismo año, la Resolución Ministerial 6249 aprobó, hasta nueva visita, los cuatro años del ciclo básico y los cuatro semestres del ciclo profesional normalista, en un contexto de crecimiento sostenido de la matrícula —cercano a 150 alumnas por año— alimentado en buena parte por peticiones de municipios vecinos del Oriente Antioqueño que carecían de escuela normal propia.
imagen PROMOCION NORMALISTA 1973
A partir de 1977, con el inicio del programa de Renovación Curricular, se implementó en el grado sexto la etapa de formación para la diversificación. Pero el cambio más drástico de esta etapa llegaría en 1978, año en que la institución celebraba su centenario: mediante el Decreto Nacional 1419, el Ministerio de Educación cambió oficialmente la función de las escuelas normales del país, que dejaron de formar maestros para formar "bachilleres pedagógicos"; como consecuencia directa, el Estado colombiano dejó de otorgar, por primera vez en la historia de la institución, el título de maestro a sus egresados. Fue una paradoja amarga para un centenario: la escuela que había nacido, en sus distintas versiones, para formar formadores, se veía momentáneamente despojada de esa misma función que le daba sentido, aunque conservó, como siempre, su nombre y su edificio como símbolos de continuidad.
RENOVACIÓN CURRICULAR Y EL CAMINO HACIA EL CARÁCTER SUPERIOR (1992-2005)
Continuando con la historia para 1995, se inicia el proceso de reestructuración de las Normales en el marco de la Ley 115 de 1994 y del Decreto reglamentario 3012 de 1997 con el propósito de ser una institución formadora de formadores de carácter Superior. Por esta razón, se adicionan dos años a la profesionalización docente, a lo que se denomina Ciclo Complementario, y acorde con ello, mediante Resolución 3086 de 1996 cambia su denominación de “Normal Departamental Instituto de María” a “Escuela Normal Superior de María de Rionegro”. A esta propuesta educativa, se suma el nivel de Preescolar con un grado de transición y la Básica Primaria que se implementa desde 1998, mismo año en que se realiza convenio con la Universidad Católica de Oriente (UCO) para avalar el Ciclo Complementario de acuerdo con los requerimientos del Decreto nombrado; los egresados del programa obtienen el título de “Normalista Superior con énfasis en Tecnología e Informática. Para este momento, la mayoría de los docentes del Ciclo Complementario pertenecen a la UCO, institución a la cual los estudiantes se desplazaban a estudiar.
Así, transcurre más de un siglo desde la fundación de la ENS de María, tiempo en el cual se configura una propuesta educativa que abarca la formación de personas desde su edad más tierna (transición), pasando por la niñez (educación básica) y la juventud (educación secundaria y media) hasta la formación superior mediante el Ciclo Complementario.
En el año 2000, por exigencias del Ministerio de Educación Nacional la ENS asume el proceso de acreditación que se consolida en el 2003 con destacados resultados académicos y comunitarios dado el compromiso de los distintos miembros, instancias y organizaciones de la Institución Educativa. En este año se cierra el convenio con la UCO y se emprende un nuevo vínculo, esta vez con la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) con quien participa de la convocatoria del MEN en el marco del Proyecto de Educación Rural -PER- consistente en un proceso de autorreflexión sobre el Currículo de formación de maestros; un proceso de investigación que transforma la propuesta curricular de la Institución. Entre 2003 y 2005 se da la reestructuración de los establecimientos educativos existentes hasta entonces y la Escuela Normal adquiere su actual razón social “Institución Educativa Escuela Normal Superior de María” dando cumplimiento a lo expresado en la Ley 715 de 2001 sobre nuevas instituciones en el país. Las sedes de Carmela Bianchetti y Ojo de Agua pasaron a formar parte de la Institución Educativa Escuela Normal Superior de María en el año 2002. Esto ocurrió a nivel municipal mediante los procesos de reestructuración y fusión de escuelas. El Ministerio de Educación Nacional buscó unificar los centros educativos bajo un mismo Proyecto Educativo Institucional (PEI).
En este contexto, durante el año 2004 se inicia un proceso de sensibilización hacia el conocimiento de lo rural y lo urbano marginal; en el plan de estudios se enfatiza el conocimiento teórico de este sector poblacional, al igual que de diversas opciones y Modelos Educativos Flexibles para la educación rural; además, las prácticas pedagógicas se encauzan a prestar el servicio en las escuelas e instituciones educativas de las veredas y de sectores urbanos marginales (por asentamiento y desplazados), mostrando las transformaciones en los procesos de formación tendientes a satisfacer las demandas y necesidades del contexto. De igual manera, esta iniciativa ligada al PER moviliza los procesos investigativos en la institución desde cada uno de los núcleos del saber disciplinar (pedagogía y práctica, humanidades, ciencia y tecnología, lúdico artístico y ético político); equipos de trabajo de maestros en formación, docentes y proyectos de investigación se enrutan hacia tópicos y problemáticas rurales como: vocacionalidad docente, cartillas de inglés para escuela Nueva y el maestro gestor rural desde el arte, entre otros. En este mismo año la Normal Superior de María se preocupó por satisfacer las demandas educativas de la región, de esta manera inicia un proyecto de Extensión de Complementación pedagógica con el Municipio del Carmen de Viboral y la Administración Municipal en el año 2004, para atender la demanda de vocacionalidad pedagógica de 45 estudiantes de la Media Vocacional de las Instituciones Educativas Fray Julio Tobón y Santa María, con una intensidad horaria de seis horas semanales en las cuales los jóvenes apropian y construyen los conocimientos pertinentes de la formación del maestro/a en unidades temáticas, con la posibilidad de continuar la Formación Complementaria en la Normal, durante los cuatro semestres reglamentarios.
El 19 de diciembre de 2008 inicia un nuevo proceso de acreditación, denominado “Verificación de las condiciones de calidad de las Escuelas Normales” reglamentado por el Decreto 4790 de 2008. Este se constituye en un ejercicio de cualificación institucional que implica la reestructuración de condiciones del programa de formación en su modalidad pedagógica, llevando la propuesta a 5 semestres y ampliando la oferta horaria (grupos nocturnos) y territorial (como se dio en el municipio de San Francisco, con cerca de cien maestros en formación). En este sentido, la Institución Educativa ENS de María entiende la extensión como parte de su quehacer y de su autoridad académica en la formación de docente (Decreto 1236 de 2020) reconociendo que esta es: un proceso vinculado a la experiencia, actividades y recursos de las ENS y busca promover el desarrollo local, regional y nacional desde el impulso de programas y acciones académicas que surgen en atención a las necesidades y requerimientos de las comunidades (MEN, 2015, p. 48)
Así mismo, la renovación de las condiciones de calidad en el año 2019 en la Resolución 000839 del 28 de enero de 2019, permite reconocer otros desafíos asociados al trabajo con la infancia y con procesos de inclusión; asuntos favorecidos por las prácticas educativas con personas sordas y por la vinculación de la Institución con los hogares comunitarios del municipio de Rionegro; estas son precisamente condiciones que acompañan un nuevo ajuste al plan de estudios adaptado a la población sorda y al área de infancia. En el caso de la educación infantil, la propuesta formativa se acoge a la Política Publica de Atención Integral a la Primera Infancia (2018) que, en el municipio de Rionegro, exige una estrategia efectiva que permite vincular un porcentaje importante de Normalistas Superiores a los Centros de Desarrollo Infantil (CDI), lo que implica ajustes al plan de estudios desde el área de infancia para responder a requerimientos del contexto y fortalecer la calidad de las maestras para esta población. En lo que respecta a la experiencia pedagógica de inclusión, también esta aparece como una respuesta a requerimientos y necesidades del contexto, permitiendo en el año 2017 la matricula al programa de tres estudiantes sordas que, en su proyecto de vida, deseaban ser normalistas superiores y desempeñarse con niños sordos. Todo ello, orienta las transformaciones del plan de estudios y permite en el año 2022 vincular otras tres estudiantes sordas que se gradúan como Normalistas Superiores en el primer semestre del año 2024. Esta estrategia ha contado con el apoyo de Secretaria de Educación Municipal permitiendo una formación “en y para” la diversidad materializando logros como el diseño de dos seminarios de Braille y tres niveles de Lengua de Señas Colombiana (LSC) ofrecidos cada semestre para la capacitación a los maestros en formación con el apoyo del Instituto Nacional de Sordos (INSOR).
IMAGEN INFANCIA
El devenir de la institución experimentó un punto de inflexión crítico a mediados de la década de 2020 debido al agudo y progresivo riesgo estructural acumulado en su histórica infraestructura, la cual había albergado a la comunidad por cincuenta y siete años. En mayo de 2025, la aparición de graves y continuas filtraciones en las terrazas de la edificación comprometió la estabilidad arquitectónica de los bloques principales, obligando a las autoridades municipales y directivas a ordenar una evacuación total e inmediata de la planta física para salvaguardar la integridad de sus estudiantes y docentes. Ante esta emergencia educativa, la Secretaría de Educación implementó un plan de contingencia técnico que trasladó provisionalmente las jornadas académicas y, tras un breve periodo de mediación virtual y rotación en otros centros como el Liceo José María Córdoba, la comunidad normalista fue reubicada de forma unificada en julio de 2025 dentro de las instalaciones de la antigua sede Julio Sanín, en el centro del municipio, garantizando así la continuidad del Programa de Formación Complementaria, la básica regular y los ciclos lectivos especiales (CLEI). La situación no mejora con el traslado de la Normal, el rector actual Luis Mariano Tobon cae en complejos problemas de salud lo que ocasiona que, el día 09 de noviembre de 2025, la vida del líder pedagógico y rector llega al final; se apaga la voz de un líder pedagógico y educativo del municipio y así la Normal queda sin sede principal y sin rector.
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Como respuesta estructural, definitiva y de largo plazo a esta crisis, la administración municipal liderada por el alcalde Jorge Rivas, en articulación con la Secretaría de Infraestructura y la Empresa de Desarrollo Sostenible de Rionegro (EDESO), formuló el ambicioso proyecto de la Ciudadela Educativa 4.0, concebido como un ecosistema educativo moderno de vanguardia regional. En julio de 2025, el Concejo Municipal aprobó por amplia mayoría el Proyecto de Acuerdo 011, mediante el cual se autorizó el compromiso de vigencias futuras excepcionales por un valor estimado de ciento veinte mil millones de pesos para financiar la primera fase constructiva del complejo, destinada prioritariamente a la nueva sede de la formadora de formadores. La megaobra proyecta, en sus fases subsecuentes, integrar en un único campus modular a la Normal Superior de María y a la Institución Educativa José María Córdoba en el tradicional sector de Los Colegios.
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El inicio del año 2026 marcó la materialización de esta transición histórica mediante el comienzo de las labores técnicas y progresivas de demolición de la antigua planta estructural de la Normal, un evento cargado de un profundo valor simbólico y nostálgico para el municipio. Paralelamente al desmantelamiento seguro de las cubiertas y elementos obsoletos de la vieja edificación, los frentes de obra avanzaron de forma simultánea en la cimentación profunda del terreno, el vaciado de pilas estructurales y el levantamiento de las primeras columnas que sustentarán el nuevo complejo físico, proyectando una infraestructura dotada de conectividad avanzada y laboratorios pedagógicos de alta calidad. Esta transformación contemporánea reafirma que el devenir histórico de la Normal Superior de María no obedece a un proceso estático, sino a una evolución arquitectónica y curricular constante orientada a mitigar las vulnerabilidades físicas y a liderar los desafíos de la educación del siglo XXI en el Oriente Antioqueño.
Días después de la muerte del rector, la Secretaria de Educación del Municipio de Rionegro nombra como rectora encargada a la coordinadora María Amparo Naranjo Zuluaga, quien asume la responsabilidad y legado de don Mariano, hasta el nombramiento del nuevo rector que se hace efectivo para el mes de febrero del año 2026, un rector que según expresiones de don Mariano antes de su muerte “seria el ideal para la Normal” y así fue, uno de los deseos del rector se hizo realidad, llega a la vacante de rectoría el señor PhD. William Orozco Gómez, persona con experiencia, preparación académica, conocimiento de Normales y líder pedagógico; asume la responsabilidad de llevar a cabo la tarea que dejó don Mariano, igual que apropiarse al proceso de la renovación de las condiciones de calidad para el funcionamiento del Programa de Formación Complementaria, que es el sentido de ser la Normal. De esta manera, la historia y trayectoria de la ENS de María muestra que las transformaciones acaecidas no obedecen sólo a requerimientos legales, sino a las voluntades institucionales, personales y comunitarias que posibilitan la permanencia de la tradición rionegrera en la formación de maestros para el contexto local, regional, nacional e internacional, con la convicción de que no todas las Normales creadas en Colombia desde el año 1903 sostienen y perpetúan su misión de formar las nuevas generaciones de maestros en beneficio de los niños y jóvenes. Por ello, la ENS hoy reafirma su compromiso en la formación de formadores en un contexto geopolítico globalizado que busca responder a los desafíos del territorio con una educación de calidad, inclusiva y pertinente para los futuros docentes, coherente con su eslogan “La excelencia educativa se construye día a día”.
Para concluir dos hechos marcaron la historia de la Normal Superior de María en los últimos años: La evacuación de la sede principal y la muerte de rector don Mariano, situaciones que han mostrado y expresado la unión, resiliencia, sentido de pertenencia, esperanza y trabajo en equipo de toda la comunidad educativa y que, pese a ello, la institución sigue adelante con la misión de ser líder en la formación de maestros y de lideres pedagógicos para el municipio y la región, una institución comprometida por el saber pedagógico y por posicionarse como una de las mejores Normales de Colombia, porque en palabras de Machado (1912) “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, y en la Normal Superior de María desde la acción educativa y la experiencia en la formación de maestros hacemos camino.
TRANSFORMACIONES PEDAGÓGICAS Y APORTES A LA EDUCACIÓN DE LA ENS DE MARÍA EN EL TERRITORIO
Las transformaciones educativas y aportes pedagógicos consolidados en la ENS de María en los últimos años (a partir del 2016) se ha logrado de la mano de otras instituciones con las cuales la Normal ha fortalecido vínculos académicos e investigativos, como es el caso de Escuelas Normales Superiores (en el ámbito regional y nacional) y las Facultades de Educación de la Universidad Católica de Oriente, la Universidad Pontificie Bolivariana, la Universidad Minuto de Dios, la Universidad San Buenaventura, la Universidad Luis Amigó, entre otras. Por esto, la Escuela Normal con el apoyo interinstitucional reitera el compromiso y proyección asumido desde su misión buscando enriquecer la formación y la capacitación de los maestros del municipio de Rionegro y de la región. Muestra de ello, son los procesos de formación de maestros mantenidos a través del tiempo, así como el desarrollo de diversos eventos académicos, tales como el primer foro municipal de educación “La Inclusión, Desafío y Oportunidad en la Formación de Docentes” ofrecido en el 2017, el Simposio de “Procesos de Lectura y Escritura en la Formación Docente” en el 2018, la organización y participación del congreso internacional “Epistemologías del Sur y Ruralidades Latinoamericanas” con la Universidad Católica de Oriente y el Coloquio Educativo “El Maestro como Investigador en el Aula” en el 2019; en este mismo año se realiza en convenio con la Universidad San Buenaventura el Diplomado de Pedagogía para los docentes no licenciados en los términos propuestos por el Decreto 1278 de 2002. Para el año 2022 se lleva a cabo el segundo foro municipal “Una mirada clásica y actual de la pedagogía”, en el 2023 el foro internacional de Pedagogía con la presencia de la Pedagoga Araceli de Tezanos, en el año 2024 el foro institucional de pedagogía “las prácticas pedagógicas un desafío en el aula” y en el año 2025 con el apoyo del Ministerio de Educación Nacional y la Universidad Católica de Oriente a través de la convocatoria de proyectos liderados por Escuelas Normales Superiores que vinculan sus apuestas de formación docente y acompañamiento, con sus realidades territoriales, donde la Normal participó y fue seleccionada quedando en el puesto quinto a nivel nacional con la propuesta “La integración de la investigación como eje formativo en las prácticas educativas de los docentes rurales del municipio de Rionegro” realizó el foro “La investigación Formativa para la transformación en educación”, que contó con la participación de Carlos Eduardo Maldonado, como componente en la ejecución del proyecto, además de la realización del diplomado “Integración de la investigación formativa, en las prácticas educativas de los docentes rurales en el municipio de Rionegro” para docentes de instituciones públicas.
Como parte de este compromiso, también se cuenta con una producción académica en temas y problemáticas educativas mediante la Revista Pedagógica Ser, Saber y Transformar, publicación realizada por la comunidad profesoral en el año 2019, con el objetivo de aportar desde la investigación y la escritura científica al desarrollo del conocimiento pedagógico, revista que para el año 2026 realiza la segunda edición. Así mismo, se ha mantenido a través del tiempo la publicación de artículos y capítulos de libros (como Experiencias pedagógicas y formación docente en el municipio de Rionegro, Editores Vásquez, 2021) escritos por docentes de la institución de todos los niveles educativos.
Además de las formas de generación y apropiación social de conocimiento, la ENS de María emprende en el año 2020 la tarea de ajustar nuevamente su plan de estudios proponiendo áreas asociadas a la planeación, la gestión y la administración Educativa con miras al desarrollo de competencias directivas y administrativas, de forma que se pueda ampliar el perfil profesional y ocupación del Normalista Superior como director rural, al tiempo que se atiende a lo ya definido por el MEN en el Decreto 1236 del 14 de septiembre de 2020, de igual manera para el año 2026 se realiza otra actualización al plan de estudios que dé respuesta a las desafíos y habilidades del siglo XXI, en núcleos como: Diversidades y Educación Inclusiva, Pedagogía, Gestión y Liderazgo Pedagógico, Formación y Subjetividad, Didáctica y Saberes, Investigación Pedagógica, Infancias, Currículo y Cultura y Habilidades del Siglo XXI.





